Descripción
Hay quesos que encuentran su encanto en la sencillez, en la suavidad de una textura que se deshace delicadamente en el paladar y en el sabor de la leche fresca. El Stracchino de Frescolat pertenece a esa tradición italiana donde los ingredientes más humildes se transforman en pequeños placeres gastronómicos.
Elaborado con leche de vaca procedente del Véneto, en el norte de Italia, este queso fresco de pasta blanda destaca por su color blanco, su consistencia tierna y su carácter cremoso. Su sabor es suave y ligeramente dulce, acompañado de delicadas notas ácidas que aportan frescura y equilibrio. Una combinación que invita a disfrutarlo tanto en recetas tradicionales como en preparaciones contemporáneas.
La delicadeza de la tradición quesera italiana
El stracchino forma parte de la cultura gastronómica del norte de Italia, donde los quesos frescos ocupan un lugar especial en la cocina cotidiana.
Frescolat recoge esa tradición mediante una elaboración a partir de leche, sal, cuajo y fermentos lácticos vivos. El resultado es un queso de textura blanda y sabor lácteo, cuya personalidad reside precisamente en la armonía de sus ingredientes.
Su cremosidad y sus suaves matices ácidos lo convierten en una especialidad que combina especialmente bien con el pan, las verduras y las masas artesanales.
Un encuentro de cremosidad y sabores mediterráneos
Sobre una focaccia recién horneada, el stracchino encuentra una de sus expresiones más apetecibles. Acompañado de tomates cherry, aceite de oliva virgen extra y unas hojas de albahaca, aporta una suavidad que contrasta con la textura de la masa.
También puede incorporarse a pizzas blancas, piadinas y bocadillos artesanales, acompañado de verduras asadas, rúcula o embutidos italianos.
En la cocina salada, su consistencia permite utilizarlo en rellenos y preparaciones donde se busca una presencia cremosa y un sabor lácteo delicado, sin restar protagonismo a los demás ingredientes.
Frescolat, la frescura del Véneto en cada cucharada
Presentado en una tarrina de 1 kg, este stracchino ofrece un formato adecuado para las necesidades de la restauración. Elaborado con leche italiana y fermentos lácticos vivos, debe conservarse refrigerado entre 0 y 4 °C.
Una especialidad que recuerda que algunos de los mejores momentos alrededor de la mesa comienzan con algo tan sencillo como un buen pan, un queso fresco y el placer de compartir los sabores de Italia.
