Descripción
Hay ingredientes capaces de conservar el recuerdo de los días cálidos, cuando los tomates alcanzan su madurez y concentran todo el carácter de la huerta mediterránea. Los Tomates Secos en Aceite de Girasol de Viander evocan precisamente esa riqueza de sabores, con su intenso color rojo, su textura tierna y el inconfundible aroma del tomate deshidratado.
Preparados a partir de tomates secos, estos se acompañan de aceite de girasol, vinagre de vino, orégano y albahaca, una combinación que realza su personalidad mediterránea. El resultado es una conserva de sabor agradable y aromático, donde la intensidad del tomate encuentra el contrapunto de las hierbas y una delicada nota de acidez.
El encanto del tomate y las hierbas mediterráneas
La deshidratación es una de las formas más tradicionales de conservar los tomates y concentrar sus sabores. Al perder parte de su agua, el fruto adquiere una personalidad más intensa, muy apreciada en numerosas preparaciones de la cocina italiana.
Viander recoge esa inspiración en una especialidad elaborada en Italia con tomates cultivados en Túnez. Su textura suave y su característico aroma permiten disfrutar del tomate seco en una presentación conservada en aceite, acompañado de los perfumes del orégano y la albahaca.
Un toque mediterráneo para cada creación
En una focaccia recién horneada, los tomates secos aportan pequeñas notas intensas que contrastan con la suavidad de la masa. Sobre una pizza blanca, pueden acompañar la cremosidad del fior di latte, la burrata o el carácter de un queso curado.
También encuentran su lugar en ensaladas de inspiración italiana, platos de pasta, antipasti y bocadillos artesanales. Picados e incorporados a una preparación, permiten distribuir su sabor entre otros ingredientes; servidos en porciones, conservan su presencia y su textura característica.
Viander, tradición mediterránea en formato profesional
Presentados en una bolsa de 1,5 kg, con 1 kg de peso escurrido, estos tomates secos ofrecen un formato adecuado para las elaboraciones de restauración. Se trata de un producto pasteurizado, sin gluten, que debe conservarse refrigerado una vez abierto.
Una especialidad que recuerda que la belleza de la cocina mediterránea reside muchas veces en ingredientes sencillos: tomates llenos de carácter, hierbas aromáticas y el placer de combinarlos con un buen pan, una pasta recién hecha o una pizza artesanal.
